¿Cuál es el mandamiento mayor?

¿Cuál es el mandamiento mayor?

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Los fariseos hicieron ahora un último intento de desacreditar a Jesús. Por mucho tiempo los rabinos se habían esforzado por ordenar los mandamientos de Dios de modo que formaran una estricta Jerarquía de importancia. Pasaban horas enteras debatiendo cuál mandamiento tenía la precedencia, y bajo qué condiciones el mandamiento mayor podría invalidar a los secundarios.. Jesús enseñó que los mandamientos de Dios no son preceptos separados, sino que la humanidad debe guardarlos como unidad. “Y uno de ellos, intérprete de la Ley, por tentarlo, le preguntó: ‘Maestro, ¿cuál es el mayor Mandamiento de la Ley?’ Jesús respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente. Este es el primero y el mayor Mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos Mandamientos penden toda la Ley y los Profetas” (Mat. 22:37-40).

“Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón. Los últimos seis están incluidos en el otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero”. Los fariseos concedían gran importancia a los cuatro primeros mandamientos, suponiendo que eran más importantes que los otros seis. Por eso, tendían a descuidar a sus semejantes, y los aspectos prácticos de la religión. La respuesta de Jesús asombró al escriba. Comprendiendo que Jesús había demostrado gran entendimiento, replicó: “¡Bien, Maestro! Has dicho la verdad” (Mar. 12:32, 33).

“Sabía que la religión judía consistía de ceremonias externas más bien que de piedad interna. Sentía en cierta medida la inutilidad de las ofrendas ceremoniales, y del derramamiento de sangre para la expiación del pecado, si no iba acompañado de fe. El amor y la obediencia a Dios, la consideración abnegada para con el hombre, le parecían de más valor que todos estos ritos”. Jesús unió todo deber humano en una lección derivada de Deuteronomio 6: 4,5 y Levítico 19:18. Pero quedaba una cosa que el escriba debía comprender: “Necesitaba reconocer el carácter divino de Cristo, y por la fe en él recibir el poder para hacer las obras de justicia”.

 

La Ley nos muestra cual es nuestro deber para con Díos y la humanidad pero sólo por intermedio de Cristo obtenemos el poder y el perdón necesarios para guardarla.

Y uno de ellos, intérprete de la Ley, por tentarlo, le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el gran Mandamiento de la Ley?”

Mateo 22:35,36

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